Saturday, August 12, 2006

LA BATALLA DE EL MAZUCO

LA BATALLA DE "EL MAZUCO"

(El texto que aquí se expone es un resumen del extraordinario trabajo de Juan Antonio de Blas ("La guerra civil en Asturias" Ed. Silverio Cañada)

LAs tropas nacionales avenzan los preimero días de abril de 1.937 desde Santander sin encontrar grandes dificultades, hasta que las tropas republicanas recomponen sus filas con vascos, santanderinos y asturianos en la linea formada por el rio Deva. Ese límite será pronto abatido desarticulado...



La I Brigada de Navarra sale de Llanes por la carretera, precedida por los bombardeos de la “ Legión Condor “, en dirección al puerto de Tornería y al pueblo del Mazuco.

La respuesta del mando nacional es intensificar los bombardeos aéreos y artilleros. Los alemanes practican aquí por primera vez el bombardeo “en alfombra“ (12), consistente en descargar todos los aviones y al mismo tiempo las bombas en un punto de la defensa enemiga. Como apenas se ven los escasos cazas republicanos, los pilotos vuelan a baja altura para localizar con exactitud sus objetivos. Esto les costará dos bombarderos Junker, uno abatido cerca de Llanes y otro derribado por el fuego de fusilería que le hacen los soldados del batallón 222 (el antiguo Izquierda Republicana) en la zona de Peñas Blancas

Esta operación y el comienzo de la dura resistencia después de la caída de Llanes llena de alegría a los combatientes de otros frentes. Jesús Larrañaga, el jefe de choque comunista que ha sido desde comandante de un batallón de milicias hasta comisario político del Ejército del Norte, y que había sido herido en la zona de Potes, se escapa sin haber sido dado de alta, del hospital de Ribadesella para incorporarse a las tropas vascas que defienden el Mazuco.

El eco de la resistencia llega hasta la prensa, y así el día 7 Manolín Alvarez, jefe de la brigada 184, que ha hecho una defensa épica en Peñamellera, y su comisario político Fernando Fernández, publican en Avance una llamada de los combatientes del sur del Cuera para alentar a los que combaten en el sector de Llanes y el Mazuco.



Cuando finaliza el día 6, por ambas partes se ha llegado a la conclusión de que la batalla del sector oriental es decisiva para el resultado de la campaña asturiana. Los nacionales concentran unidades, artillería y aviación, y al mismo tiempo acuden a la zona de Llanes el crucero “ Cervera “ y los transportes armados y “bous“ artillados de la base de Ribadeo. El cuartel general republicano de Gijón enviará refuerzos al Mazuco de la División de Bárzana e incluso de las unidades del frente de Oviedo.

La presencia de Carrocera se hace notar. Aparece en los lugares más duros y personalmente acompaña a las unidades para establecer sus posiciones y defensas, lo que hace subir el entusiasmo de los milicianos que conocen su prestigio y valor. La inconfundible figura del anarquista, embutido en chaquetón de piel y empuñando su cachaba, sorprenderá a los enlaces en los sitios más desesperados para un jefe de brigada, que por cierto llevará el control de los batallones de su unidad desde primera línea de combate. Carrocera, ante la batalla que se avecina, ha reforzado el armamento de su brigada, y así cada uno de sus tres batallones cuenta con ocho ametralladoras, lo que le da una gran potencia de fuego, muy poco frecuente en las fuerzas republicanas asturianas

Ante la defensa republicana, se suceden, constantes desde el amanecer hasta que oscurece, los vuelos de la aviación nacional. La “Legión Condor“ deja caer sus bombas normales y al ver que estas no rompen las defensas republicanas, las sustituyen por bombas incendiarias y ametrallamientos a baja altura. Los efectos de este castigo son sangrientos, ya que contra los aviones los soldados asturianos no tienen más protección que tenderse, disparar sus fusiles y confiar en que las bombas no les alcancen.
En la zona del Cuera prosiguen los intentos de avance de la I Brigada de Navarra que son de nuevo cortados. Para apoyarles acude la aviación nacional que bombardea la zona tan precipitadamente que alcanzan a los moros del IV Tabor de Alhucemas, que sufre varias bajas.


El día 8 con niebla densa en el Mazuco y Cuera comienzan una serie de ataques en los que muere el comisario político Villa. En el combate los soldados del 207 (Onofre) no solo aguantan las embestidas continuas, sino que llegan a contraatacar tomando a los navarros armas y pertrechos.

El día 9, en cuanto amanece, empieza con los aviones y la artillería machacando las posiciones del Mazuco. Ante el castigo el Batallón 219 (Galicia) abandona la posición que ocupaba a la izquierda de la carretera y también se repliega parte del 214 (Emeterio). La situación a las 13,30 es difícil, por lo que Ladreda manda a su antiguo Batallón, el 224, que ocupe las posiciones antes que el enemigo. El “ Bárzana “ aguanta en sus posiciones, y en el combate muere el capitán José María Alvarez (hermano de Manolín Alvarez).

De Cabrales sube con toda urgencia, y por orden de Carrocera, el Batallón 210, que, al mando del comandante Jarín, entra en combate nada más llegar a las posiciones del Batallón 207, al que releva. En el primer momento de la lucha el 210 tiene veinte bajas, entre ellas el capitán Collado, sin tiempo a ocupar la línea defensiva por la intensidad del fuego enemigo.

El día 10 Los combates prosiguen, monótonos e implacables. Los nacionales concentran su artillería en la zona del Mazuco, y en cuanto las nieblas se despejan, desde el cercano campo de Llanes los “ Dornier 17 “ de la “ Legión Condor “ descargan sus bombas con regularidad. Las bombas incendiarias, un precedente del napalm, queman la vegetación, las rocas y los hombres. Para evitar bombardeos sobre sus propias filas los nacionales señalaban sus líneas avanzadas con paneles y banderas, por lo que los republicanos solían avanzar lo más posible hacía esas señales para protegerse de las bombas. Una y otra vez se repetía el mismo espectáculo sangriento. Después de los cañonazos de la artillería y de las bombas y ametrallamiento de los aviones las fuerzas navarras saltaban de sus parapetos para ser segadas por las ametralladoras de los republicanos. Tras un breve forcejeo los navarros volvían a sus líneas y de nuevo empezaban a tronar los cañones.


En el Mazuco, los soldados de la I Brigada de Navarra, en ese día 10, se emplean a fondo para romper la resistencia del puerto de la Tornería. Con niebla densa avanzan, y después de dura lucha se apoderan de la altura del Biforco, a la derecha de la carretera, pero sin alcanzar Sierra Llabres, que es la llave de la defensa del Mazuco. Desde su mayor altura los hombres de Carrocera baten la zona, pero los navarros conservan, con tenacidad, el terreno conquistado. Aquí se inventa una “ nueva “ arma de combate: bidones de carburo son rellenados con dinamita y después de prenderles una mecha se dejan resbalar por las laderas hacía las posiciones enemigas más bajas. No era un arma muy efectiva en cuanto a causar bajas, pero sí aterradora.

El día 11, ante el parón que se esta produciendo en el Mazuco, las unidades d la I Brigada de Navarra que manda García–Valiño son reforzadas por tropas de la IV Brigada que operan por su derecha. La situación de estancamiento de la ofensiva nacional esta creando un problema militar de suma importancia. Se acerca el otoño y la lluvia y la niebla de estos días de setiembre presagian un invierno duro.

El general Dávila, jefe del Ejército del Norte y el asturiano Vigón, su jefe de Estado Mayor saben que si no se conquista Asturias antes de que llegue el invierno será muy difícil poder seguir el avance. Los puertos de montaña asturianos y la dureza del clima, que no facilitan la actuación aérea, junto con la decidida resistencia asturiana podrían retrasar la conquista de la región hasta la primavera del año siguiente, lo que destruiría los planes de conjunto del Cuartel General de Franco.

Baldomero Fernández Ladreda (dirigente comunista)

Casi diariamente aparece en la prensa republicana una nota, con distinto tipo de letra que el resto de las noticias, y sin firmar, que dice: “Al militar que abandone el puesto no hay que darle tiempo a explicar porqué lo abandonó. Se le fusila antes, sin que explique nada. No se puede perder tiempo en excusas de cobardes“. Esta draconiana observación es un arma de doble filo: por un lado sirve para atemorizar y conseguir que los soldados resistan ante el riesgo de enfrentarse a un pelotón, pero al mismo tiempo es el reconocimiento de que hacen falta medidas extremas y que por lo tanto se está al borde de la derrota.





En la zona del Mazuco, pueblo y desfiladero, el fuego de la artillería nacional en “sol de toro“, por lo que el Batallón 131 se empieza a desbandar, lo que impiden los jefes de milicias Ibarguen y Tuñón. Mientras, los navarros han conquistado Sierra Bautista, y desde esa altura machacan las posiciones del Batallón 247, en la que le jefe de la unidad, Salgado, herido, ha sido sustituido por el comisario político. El Batallón 227 (Mártires de Carbayín), ante lo crítico de la situación, envía un refuerzo de 60 hombres. El ataque nocturno no se da y los navarros conservan la posición (era frecuente que las posiciones perdidas por los republicanos durante el día a causa de la aviación y artillería, se recuperasen en violentos contraataques nocturnos).

El día 12, con mal tiempo, siguen los combates por las crestas que avanzan hacia el Mazuco. Llegándose varias veces al cuerpo a cuerpo. La I y la IV Brigadas de Navarra sufren muchas bajas, pero son inferiores a las que la artillería produce a los defensores republicanos. El batallón 220, por mal nombre “Recula“, adscrito a la Brigada de Carrocera, inicia la desbandada abandonando sus posiciones. Higinio Carrocera, sin empuñar su pistola ametralladora “Mauser“ que lleva en una funda de madera a la cintura, les planta cara.
Los milicianos atemorizados se encuentran con que el jefe de la Brigada entre insultos, blasfemias y golpes de cachaba los devuelve a palos a sus posiciones defensivas. Higinio permanece con ellos aguantando la embestida navarra y los milicianos resisten sobre las rocas.

El día 14 de setiembre la I Brigada de Navarra lanza todos sus efectivos al combate y ocupa el Cabezo con lo que queda dividida la línea de resistencia republicana entre los que están en Sierra Llabres, los del pueblo del Mazuco y los de la Sierra del Cuera.

Desde su mayor altura los navarros dominan el pueblo del Mazuco que se puede considerar como perdido. Las Brigadas de Navarra I, VI y V se disponen para la conquista definitiva. Durante todo el día los combates serán constantes a lo largo del frente, pero apuntando el esfuerzo principal de las brigadas navarras hacía Sierra Llabres.

Sierra Llabres o Monte Cabeza como también se la llama, domina el valle del Mazuco, situado al este de dicho monte, y el dominio de esta posición supone el poder de avanzar por la carretera de Posada a Ortiguero.

En la batalla del Mazuco el principal protagonista de la defensa republicana ha sido el mayor de milicias Higinio Carrocera, al que Ciutat propone para la medalla de la Libertad, que le es concedida al mes siguiente. Por orden general del Ejército del Norte del 3 de octubre, “el mando patentiza el mérito de un jefe que ha sabido en circunstancias difíciles mantener el espíritu de su Brigada y que hizo posible la magnífica labor llevada a cabo en el frente oriental de Asturias“. El Mazuco ya tiene su héroe popular y Asturias

El 17 un nuevo intento de asalto de Peñas Blancas, aprovechando el claro entre dos chaparrones, cuesta muchas bajas al Batallón de Zamora. Se prefiere entonces la maniobra de ataque y la VI Brigada de Navarra va rodeando Peña Blanca hacia el sur. La operación se termina al enlazar las Brigadas navarras V y VI.

Sobre las crestas que defienden los republicanos caen los cañonazos de la artillería y los proyectiles de los morteros del 81. En las alturas la llovizna se transforma en nieve. Las condiciones del terreno son expresadas por el teniente coronel Martínez Iñigo en un informe: “ Los combates se desarrollan en un terreno dantesco, difícilmente imaginable, rocoso y lleno de obstáculos, con apariencia de paisaje lunar hasta el punto de carecer del más insignificante sendero. La lejanía de la carretera impide el apoyo de la artillería, la lluvia y la niebla, el de la aviación


El 18 y 19, la aviación ametralla las posiciones republicanas una y otra vez en “ cadenas “. Después de su actuación, al mediodía, la infantería navarra inicia un ataque que será roto a base de bombas de mano. Después otra pasada de la aviación, y cuando los aviones se quitan de encima las bombas de mano republicanas cortan el segundo avance.

Durante la batalla del Mazuco el valor de los combatientes asturianos será reconocido hasta en el bando nacional. En una de sus charlas radiofónicas nocturnas desde Sevilla, el general Queipo de Llano reconoce “la dura resistencia de ese Carroceda o Carrocera, pero ya le bajaremos los humos“.

La aviación machacará las rocas de Peñas Blancas, la artillería nacional romperá sus defensas, pero cuando la infantería navarra suba a conquistar las cimas será constantemente rechazada. Hasta el día 22 la bandera roja ondeará en lo más alto de la peña; ese día la VI Brigada de Navarra consigue alcanzar Peñas Blancas. “Esto de Peñas Blancas ha sido una pesadilla ç

Es jústamente en esta etapade las hostilidades cuando pierde la vida nuestro tío.

Las tropas nacionales que estaban formadas por las brigadas navarras y por dos banderas de falange, debieron de tener diversos encontronazos con los resistentes asturianos en la cima de Peñas Blancas, que se hacían fuertes aprovechando las condiciones de la topografía y el buen conocimiento del lugar.

Hay que pensar que los atacantes realizaban la acometida desde la carretera que sube al puerto de la Tornería y que debían subir pendientes de hasta 40% para alcanzar las posiciones republicanas en las peñas de las sierra del Cuera.

El comandante Rafael García Valiño, mandó las Brigadas Navarras y las banderas falangistas de Burgos y Palencia

Hemos visto anteriormente que los republicanos realizaban ataques inesperados cuesta abajo llegando al enfrentamiento cuerpo a cuerpo. De hecho, en el parte de fallecimiento que el capitan de la bandera de la Falange envió a mis abuelos decía que Victorino había muerto "a bayoneta calada". Si bien pudiera ser un formulismo militar, no parece extraño que fuera así por los testimonios que se han recogido de supervivientes de la batalla.Por otra parte un testigo de excepción y sobreviviente a esa batalla (un vecino de Fresno de Rio Tirón), le comentó a mi tío Pablo que Victorino murió como consecuencia del estallido de una bomba.

No debe ser muy descaminado pensar que fué en uno de estos ataques A las posiciones de Peñas Blancas cuando se produce la muerte de Victorino.

Fotografía clásica de un caido en una batalla de la Guerra Civil.

Por tanto su muerte se produce el dia 19 de septiembre cuando se está llegando al final de las hostilidades. Así que es de suponer que bajo el mando del Comandante García-Valiño (ver fotografía), tuvo que soportar los más cruentos combates en las montañas de Llanes al lado de las Brigadas Navarras mandadas por el mismo comandante y frente a un bravísimo ejército de anarquistas y comunistas que defendieron sus posiciones hasta el último momento.

La línea republicana retrocede al río Bedón. Durante una semana.la obstinada defensa de la última posición de la Sierra del Cuera ha retrasado la ofensiva nacional.

En los días posteriores, hasta el 22 de septiembre, se produce la rotura completa de la resistencia republicana, dejando paso a las tropas nacionales que alcanzarán en unos días Covadonga y Gijón, finalizando así la contienda en tierras asturianas.



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